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Vender Mi Parte

Mi hermano no quiere vender la casa que heredamos

Es la situación más frecuente que nos llega, y casi siempre viene con lo mismo detrás: años de conversaciones que no van a ningún sitio y una relación familiar que se desgasta cada vez que sale el tema.

Lo primero: usted no está atrapado

Mucha gente cree que, si un hermano se niega, no hay nada que hacer hasta que ceda. No es así. Usted es dueño de su parte y puede venderla sin su permiso (artículo 399 del Código Civil). No necesita su firma ni su consentimiento.

Lo que sí tiene su hermano es derecho preferente: puede quedarse con su parte pagando lo mismo que le ofrezca un tercero. Por eso hay que comunicárselo formalmente antes de vender.

Por qué se niega, y por qué importa

No todos los «no» son iguales, y la salida cambia según cuál sea el suyo.

Vive en la casa

Es el más difícil de desbloquear por las buenas: vender significa quedarse sin vivienda, así que no tiene ningún incentivo.

Le tiene apego

Es la casa de sus padres y venderla le parece una traición. Aquí el problema no es el dinero, y por eso no se arregla subiendo la oferta.

Cree que vale más

Espera a que suba el mercado, o le dieron una cifra hace años y se quedó con ella.

No quiere hacer papeleo

Ni acepta ni rechaza: da largas. Puede durar décadas.

Qué opciones tiene

Que él le compre su parte. Es la mejor salida si tiene dinero: usted cobra el valor real y no hay conflicto. Además tributa mejor. Si es viable, inténtelo primero.

Vender la casa entera de común acuerdo. También le saca todo el valor. Requiere que él acepte, que es justo lo que no pasa.

Ir al juzgado. La ley dice que nadie está obligado a permanecer en una copropiedad: puede pedir la división de la cosa común y forzar la venta. Recupera bastante más que vendiendo su parte, pero tarda uno o dos años como mínimo, cuesta abogado y procurador, y con su hermano de por medio en un juzgado.

Vender su parte. Cobra ahora, sale de la propiedad y se acaba el asunto para usted. Es lo que hacemos nosotros. A cambio, cobra menos que en las tres opciones anteriores, porque quien compra hereda el problema.

Qué pasa con su hermano después

Nos ocupamos nosotros. Le ofreceremos comprarle su parte o venderle la nuestra, y si no hay acuerdo, acudiremos a los tribunales. Puede llevar años. A usted ya no le afecta: desde la firma no responde de nada de esa casa.

Le seremos claros en una cosa: la entrada de un tercero suele endurecer la situación para quien se queda. Es justo que lo sepa antes de decidir.

Cuéntenos su caso

Le decimos si podemos ayudarle. Y si no podemos, también.

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